sábado, 28 de septiembre de 2013

LA ESCUELA 51 DE TELLIER CUMPLE 92 AÑOS


RECUERDOS DE LA LEONESA, LA ABUELA JULIA Y EL 25 DE MAYO

 Recuerdo los actos del 25 de mayo, con el guardapolvo blanco, medias 3/4 (las chicas con pollera) y sin abrigo sobre el guardapolvo....en la plaza, la escuela que llegaba primero se ubicaba adonde daba el sol, qué frío!!!! y se sucedían los discursos de civiles, militares y recitados de escolares, pero cómo se nos entibiaba el alma a los nietos de la abuela Julia. El aroma del asado al asador en La Leonesa para festejar su cumpleaños, llegaba hasta la plaza, y nos hacía pensar en la reunión familiar después del acto, con todos los primos, tios y hasta algunos vecinos...la diversión comenzaba al mediodìía y se prolongaba hasta después de la cena. Qué lindas vivencias compartidas en una familia muy numerosa! Por suerte estos encuentros se prolongaron en el tiempo, y ya adulta aunque también con el guardapolvo blanco, (sin las medias 3/4) seguí compartiendo el cumpleaños de la Patria con el de mi abuela Julia, uno en la plaza y el otro en La Leonesa.

Dora Manildo López

ALGUNOS ANUNCIOS COMERCIALES DEL SEMANARIO EL ORDEN, AÑO 1967

Gracias, Rudy De Ferrari, por facilitarnos estos ejemplares de EL ORDEN.




UNA REFLEXION SOBRE LOS CAFES LITERARIOS EN PUERTO DESEADO

Marche un café literario!











 La expresión "velada literaria" parecía evocar aquellas "veladas paquetas" que ironizaban en la tele de los ochenta los famosos cómicos uruguayos. Inclusive, seguramente, generó en algunos el prejuicio de que se trataba de actos académicos a los que sólo tendrían acceso grandes literatos. Eso llevó a los organizadores a simplificar la denominación. Ahora es "café literario". El café, como el mate, nos hermana, nos predispone a la charla, a quedarnos un rato en un lugar, en tiempos en que siempre estamos saliendo a toda velocidad de todas partes. Y el mate también circula, igualador y democrático, estimulante para la mente y el alma.
 Lo cierto es que desde hace varios años la Comisión de Amigos de la Biblioteca promueve estos encuentros, una vez al mes, con entrada libre, y como un ejercicio de escucha poco común, con reglas no escritas que se cumplen porque sí, por respeto al otro, para que el otro nos respete, porque a eso fuimos. Entonces, aunque el otro no comulgue con mis ideas políticas, religiosas o no tengamos mucho trato en la vida cotidiana, sigo su lectura y aprendo cosas que nunca hubiera pensado aprender, o redescubro autores que había olvidado, o encuentro nombres de poetas, ensayistas o novelistas ilustremente desconocidos que tal vez nunca sepan que sus textos están siendo recreados en un rinconcito del mundo del que posiblemente no tengan ninguna noticia. A veces, cuando consigo el correo electrónico de alguno de ellos, intento que conozcan esta antigua y moderna forma de contacto con los libros, las canciones y la aventura literaria en general, y se sorprenden notablemente.
 El café literario es un espectáculo donde el escenario está en cualquier lugar, porque todos son actores y espectadores durante dos o tres horas. Personas de las que conocemos muy poco emergen como hábiles comunicadores de sentimientos, historias, recuerdos y palabras propias y ajenas. Algunos aparecen con gruesos tomos amarillentos y otros con algunas hojas manuscritas escondidas desde vaya a saber uno cuántos años. En cada reunión aparecen quienes sólo escuchan y prometen que en alguna próxima leerán algo. Saben que pueden hacerlo, o no. Sin presiones ni insistencias emergen muchos talentos y muchas inquietudes. Los que pensaban que iban a ser víctimas de alguna insistencia encuentran un marco de respeto que los libera de tener que vencer su timidez o sus límites personales. Sólo lee quien está dispuesto a leer, y sólo lee lo que quiere leer.
  El tiempo no está marcado por un reloj con agujas sino por el reloj biológico que marca la hora del cansancio físico o mental y, como toda reunión espontánea, no termina con un timbre sino con el paulatino éxodo de los participantes. A veces, quedan pocos, y otras veces, todos resisten hasta el final.
 Se luce más la lectura que los lectores, nadie se lleva ningunos laureles, no es una sala de debates, ni un tribunal, y los errores que cada uno puede cometer jamás son motivo de bromas pesadas, como puede ocurrir a veces en la vida real o en los medios de comunicación. Las equivocaciones del otro serán, dentro de unos minutos, mis propias equivocaciones, y la inspiración de cada uno varía entre uno y otro encuentro, por lo que a veces hasta los silencios y las pausas expresan cosas valiosas.
 El café literario, al menos en esta versión deseadense, es una reunión de gente común que tiene una pasión en común, la lectura,  y que decide concretar en público un acto tan íntimo como pasar sus ojos sobre un papel y revelar sus más secretos sentimientos al decir en voz alta lo que esa hoja contiene. La elección previa del texto es un ceremonial parecido a la búsqueda de la ropa para concurrir a una cita. O a una reunión de negocios... eso es. Un espacio donde se comparten monedas del alma, el trueque se hace con billetes de la imaginación, y cada uno se lleva en un bolsillo inexistente tesoros que nunca se van a devaluar.

Mario dos Santos Lopes

lunes, 9 de septiembre de 2013

RECUERDOS DEL PRESENTE: SOFIA CASAS

María Sofía Casas

No recuerdo cómo fue que nos conocimos pero en el año 2002 armamos un programa de radio. La brecha de treinta años entre nosotros hizo de aquel "Aire libre" que conducíamos los sábados en FM Dimensión algo raro y divertido. Ella traía sus recetas, que había experimentado previamente, y sus libretos, prolijamente organizados, y tropezaba con mi absoluto desorden. Acordamos que elegiríamos un tema cada uno, alternativamente. Ella con Britney Spears y yo con Dyango... toda una mezcla. "Esos son los temas que le gustan a mi mamá", me decía con su voz algo áspera.
En uno de esos programas, sin saber para quién era, le pedí que grabara un saludo que, cassette mediante, viajó a Bahía Blanca porque estaba destinado a Gaby, a quien yo estaba conociendo por esos días.
Algunos de esos sábados, cuando no hacía mucho frío, caminamos esas dos cuadras que separaban a la emisora de su casa. Me hablaba de mitología griega, de sus proyectos, de las ideas que poblaban su mente. Cuando le pregunté quiénes eran sus ídolos, me dijo que no tenía. "Prefiero no tenerlos, porque si mi ídolo se cae, yo me caería con él", me respondió.
Me acompaño en la entrevista con Sergio Denis y lo hizo reir cuando le preguntó por su única película "Me enamoré sin darme cuenta". El cantante la trató con gran amabilidad y se sorprendió por sus preguntas.
Una noche la invité a jugar al jenga en "Viernes de Café". Fue una noche maravillosa, donde la charla fluyó sin interrupciones, donde la temida tos estuvo ausente, y hablamos mucho del futuro. Esa noche la conocieron mis suegros Lucy y Luis, y vieron en ella ese ser luminoso que siempre estará en nuestros pensamientos.
Nuestra querida Sofía nos distinguió invitándonos a la fiesta de sus quince años. Fuimos parte de su vida, de sus afectos. Supimos y sabemos que ella tenía una misión en la tierra, y ella también lo sabía. Y estoy seguro que la cumplió cabalmente.

Mario dos Santos Lopes

Un texto de José Koltun en homenaje a Mario Brozoski

COMPARTIENDO CAMINOS Y  CANSANCIOS


¡ Hola! ¡ Hola, Mario, querido hermano!
  Quería compartirte un pedacito nomás de un periódico:” . . . en horas de la tarde del pasado martes 18 de noviembre toda la ciudad de Puerto Deseado se conmocionó por la trágica desaparición del joven buzo Mario Oscar Brozoski. La helice del barco ...”
¡ bah! ¿ Para que seguir contandote cosas que muy bien sabés?
Nos dejaste mal, hermano,¡ fue todo tan rápido! Y esta comunidad ¡ te quería tanto!
Esa noche del martes me fui a dormir con mucha tristeza e impotencia.
Y se me dio por fantasear.
Fantaseaba que era yo quien estaba trabajando en el casco del barco.
Y me imaginé que estaba realizando el trabajo, cerquita de la hélice. Y la marea, bajante, me arrastraba un poco. De repente me sentí como “chupado”…
Tuve una breve sensación de miedo. Solo sentí un fuerte golpe. Nada más.
Y ya me ví del otro lado de la hélice.
Y lo primero que noté fue un cuerpo de carne y hueso desecho. Curiosamente noté que era mi cuerpo.
Mirando ese cuerpo ya subí a la superficie. Y desde allí ví las primeras corridas. Y la angustia de los primeros.
Enseguidita ví y oí como la noticia corría de boca en boca.
De a ratos  volvía a mirar el barco, con su hélice y rastros de los que había sido mi cuerpo de carne y hueso. De a ratos veía llegar la gente y que lloraba.
En ese momento comprendí como mis primeros meses de vida habían sido dentro de mamá . Y que llegó el día en que tuve que dejar el útero y placenta para poder disfrutar de una vida más perfecta y libre.
Y ahora fue necesario dejar un cuerpo de carne y hueso para pasar a otro estado más pleno de mi misma vida.
Bueno, Mario, hermano, esto es lo que estuve fantaseando la noche del martes.
Cuando nos veamos quisiera me compartas si me aproximé a la realidad, ¿si?.- Después volví aca.
Y como estaba acostado en la misma cama que utilizaron mis colegas Aldo Cánepa y Tarcisio Fantín, me quede pensando de cómo pasaría yo. Un tiro? Un cable eléctrico? Una hélice? Un quirófano? ¡ Vaya a saber!
De todos modos en ese momento me nació una profunda paz.
Y un inmenso deseo de amar y entregarme, o sea, de disfrutar muchísimo del tiempo contado en que mi vida está en un cuerpo de carne y hueso, así como esta misma vida antes estuvo contenida por el útero de mamá y alimentado de la placenta.
Mario, mientras nos esperas ¿ tendrás unos mates listos, para recibirnos?
De paso ayudanos a que la copa, la videocassetera, las cortinas del living, el tapizado del auto, la chequera, . . . ( que otras cosas quisieras enumerar?)
De paso ayudanos a que no olvidemos nuestro destino de caminantes pretendiendo instalarnos a la orilla del camino.
Mario, querido hermano:
Ya dejo de escribirte palabras, me cruzo hasta la ría para seguir charlando con vos y con nuestro Dios Papá que nos invitó a su fiesta.
Otro abrazo. Tu hermano de un tramito de camino. Jose.

Pbro. Jose Koltun
Párroco

Semanario EL ORDEN

POEMA AL VAGON



Te traigo la serenata
de los versos más sencillos
tus maderas y sus brillos
recuerdan ciertos santuarios;
el presente te rescata
viejo y querido vagón
que miran con emoción
nuestros viejos ferroviarios.

Sos el vagón de la esquina
esencia de mi Deseado
sos el viejo Reservado
custodiás tantas historias...
primero, tu vida andina
después Facón y Varela,
andenes, comercio, escuela,
la rebeldía y sus glorias.

Vos soportaste de pie
el peso de tantos años;
cuando intereses extraños
sin historia y sin nobleza
y sin explicar por qué
te quisieron desguazar
supo el pueblo reaccionar
y defendió tu entereza.

Vos, gigante de madera,
desde Brown y San Martín
viste aquel día por fin
que el pueblo dijo: es la hora,
de terminar con la espera
de aquel pesado letargo
-sueño triste, tan amargo-
había que obrar sin demora.

Fue un complot, pero a favor
guerra en paz, y con sentido
batalla contra el olvido;
impedir aquel secuestro
de algún especulador
que te llevaba a la nada
fue esencia de una patriada
que hoy te nombra como «nuestro».

Sos el custodio silente
del centro de mi Deseado
testimonio del pasado
y de nuestra vida diaria
te reconoce la gente
sos un anfitrión amable
y símbolo incuestionable
de la historia ferroviaria.

Mario dos Santos Lopes

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