lunes, 9 de septiembre de 2013

LA CASI TRAGEDIA DEL VAPOR JOSE MENENDEZ EN 1947

RELATO INEDITO
Naufragios en Puerto Deseado
El día que el José Menéndez encalló en Punta Cascajo (1947)

La Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia fue, sin lugar a dudas, la más importante de nuestra región en cuanto a comercio se refiere, pero esta entidad se destacó por unir con regularidad los aislados puertos sureños con la capital porteña. "La Anónima", como se la conoce hoy en día, se caracterizaba por poseer una flota que recorría con rigurosa exactitud los puertos de nuestra provincia, abasteciéndolos de mercaderías y tripulantes; esta labor era llevada a cabo por los buques "Asturiano", "Argentino", "Atlántico" y, el quizás mas destacado y reconocido "José Menéndez", al cual nos referiremos en esta oportunidad.
El Vapor José Menéndez cargaba con tripulantes y mercaderías (en total 275 toneladas de carga) con destino a Buenos Aires y escalas. Una de ellas era la de Puerto Deseado. Y el día 11 de noviembre de 1947, este buque encalla en la "Roca Sorrel". Todo empezó con una densa niebla que hizo tomar al Capitán Esteban Santiago Carraro todas las medidas que en este caso eran requeridas; no obstante, estas fueron en vano: "A horas 2:50 avistándose rompiente por la proa se da toda maquina atrás babor y estribor embistiéndola, no obstante, y quedando encallados de inmediato..."
Las medidas preventivas eran de reducir la marcha a 65 revoluciones y hacer las señales reglamentarias para estos casos, así como también sondear la profundidad regularmente con tubos químicos, y es aquí donde parece haber estado el problema, ya que según las declaraciones del Capitán Carraro, el encallar en las rocas se debió a que los tubos químicos no funcionaron correctamente, entregando una profundidad que no era la correcta.
Al momento de chocar eran las 2:50 AM y una densa neblina cubría el mar. El Capitán decidió maniobrar para evitar el choque pero no lo logró, una vez encallado intentó hacer lo mismo para zafarlo , pero parecía que todo intento era en vano. Entonces, se tomó la decisión de hacer sonar el timbre de alarma, cerrar todos los ojos de buey, el portalón de costado, la puerta estanca del entrepuente alto del mamparo entre el numero cuatro y cinco; se verificaron todos los compartimentos restantes, encontrando agua en los dobles fondos 6 y 7 y en la bodega numero 5, también se encontró mucho agua en el compartimento del túnel de la maquina. Tanta agua le era imposible desagotar a la bomba de achique del Menéndez, por lo cual se cierran todos estos compartimentos. Unos minutos más tarde, a las 3:05, se llama al vapor "Asturiano" (también perteneciente a la flota de la "Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia") con el fin de solicitar ayuda, ya que éste se encontraba en las proximidades. Pero a las cuatro horas, el buque comenzó a escorarse, por lo cual los oficiales se reunieron para tomar decisiones y estos llegaron a la conclusión de arriar los botes ( a excepción de los botes numero seis, ocho, nueve, diez y cuatro, ya que tenían rompientes bajo suyo) y embarcaron con mayor prioridad a dos tripulantes enfermos, seguidos de las mujeres y niños y el resto de la tripulación que se consideraba innecesaria para las maniobras de salvataje. Sin embargo, se ordenó a las embarcaciones quedarse cerca del barco hasta esperar nuevas órdenes ya que todavía persistía la niebla.
Para las cinco, se decidió abandonar por completo el vapor, ya que la escora crecía rápidamente (ya contaba con 38 grados) y, sumado al constante agua que entraba en las bodegas y demás compartimentos, se hacía peligrosa la permanencia a bordo. Previamente se dejaron sin utilidad los diferentes sectores del barco (válvulas de vapor, comunicaciones del tanque de petróleo y tomas de sentinas, inyectores de los quemadores de los tres hornos) dejándolo incomunicado y apagado. Una vez que todos se encontraban en los botes y habiendo corroborado que no quedaba tripulante alguno en la embarcación se partió rumbo a Puerto Deseado; adonde llegan a las ocho treinta. Luego de dar cuenta a las autoridades marítimas del puerto, se preparó la lancha a vapor para partir nuevamente a la zona de la encalladura con parte de la tripulación: tripulación y oficiales de cubiertas y maquinas, un mozo, primer comisario, segundo radiotelegrafista, un médico y el Subprefecto del Puerto, llegando a las 10:30. En el lugar encontraron al buque con una escora de 5 grados, hecho que posibilitó realizar las tareas para maniobrar el vapor, con lo que consiguieron hacer zafar al "José Menéndez" tras una hora de duro trabajo (11:30 hs.). Con marcha lenta, ya que debían ser precavidos y necesitaban evacuar el agua y poner en funcionamiento las máquinas que habían quedado sumergidas, fondearon en el Puerto Deseado a las 18:45 horas. Como no se pudieron resolver todas las averías del buque (el agua continuaba entrando en la bodega número 5) los oficiales a cargo decidieron ubicarlo en una playa cercana, Punta Cascajo, para así poder salvaguardar la embarcación y constatar cuántos y cuán graves eran los daños sufridos permaneciendo allí.
Luego de realizar la inspección necesaria, se observó que las consecuencias del accidente habrían sido muy graves, ya que muchas de las partes del casco debían ser cambiadas, por ser imposible su reparación y muchas otras se encontraban abolladas. Rápidamente llegaron hasta la nave obreros de los Ex-Talleres Volcan y el Sr. Gerardo Amelung y toda la cuadrilla de operarios tumbaron a la embarcación en Punta Cascajo, tardando un mes y medio en repararlo.
En cuanto a la actuación del Capitán en lo referido al hecho, la Asesoría Técnica de la Prefectura General Marítima estimó que "no correspondía responsabilizar profesionalmente al Capitán y personal del buque", ya que los errores cometidos se debieron al mal funcionamiento de los tubos químicos que se utilizaron para el sondeo, mal funcionamiento que ni la misma Ayudantía Técnica de Buenos Aires pudo explicar, ya que éstos estaban en perfectas condiciones.
Casos como éstos son muy comunes en los mares del Sur argentino, pero a diferencia de otros, el vapor "José Menéndez" puede considerarse afortunado, ya que sólo hubo que lamentar daños materiales. Todos los pasajeros, inclusive los dos enfermos pudieron llegar al Puerto Deseado sanos y salvos, algo que no es muy común cuando un buque de la envergadura del "Menéndez" choca contra una rompiente de rocas.

 Investigación y recopilación: Archivo Histórico Municipal de Puerto Deseado
Fuente: Juzgado Letrado de Santa Cruz : Fuero Criminal y Correccional. -- Año 1948, p. 3

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