domingo, 5 de marzo de 2017

LOS VIEJOS ASTURIANOS DEL SUR, por Cosmos Pando

Indudablemente entre los pioners que contribuyeron a poblar la Patagonia figuran en considerable número los españoles y de estos, sin desmerecer a los de las demás provincias, los asturianos.
    A modo de colaboración para esta simpática revista y a solicitud del Club Bolístico Covadonga de Puerto Deseado, resolví entrevistar a don Santiago Ribaya, al que considero el asturiano más antiguo de esta localidad. Es así que estoy frente a un hombre de 76 años que conserva una lucidez mental extraordinaria y a medida que surge el diálogo va haciendo memoria y recordando sus años casi infantiles, su mocedad, su madurez.
    Tal vez ignore que esto va a ser publicado y menos en una revista de perfiles astures en la Patagonia. Tal vez piense que mi interés y el de algunos amigos más que lo rodean, son para saber cómo era antes el sur argentino, su población, sus costumbres, etc.
    Así es como palabra va y palabra viene vengo a saber que don Santiago Ribaya es oriundo de Olloniego, natural de Asturias, que llegó a América el 3 de noviembre de 1896, cuando sólo contaba dieciséis años de edad, radicándose en la ciudad de Punta Arenas, actualmente capital de la provincia de Magallanes, República de Chile. Desde su juventud sintió predilección por la ganadería y pese a lo despoblado de la Patagonia no desmayó. Me asegura y pese a que muchas veces de les tuvo por terratenientes o "pulpos" los que hicieron el verdadero milagro de conseguir poblar la Patagonia fueron entre otros los Menéndez y los Braun que prestaron toda su colaboración a quienes jóvenes y optimistas venían a estos lares con ganas de trabajar y labrarse un porvenir. Don Santiago conoció en su mocedad al general Julio Argentino Roca, el conquistador del Desierto y que posteriormente fuera Presidente de la Nación.
    Nos habla de su llegada a Puerto Deseado en el año 1905, cuando aquí no había prácticamente nada y sólo habitaban escasas familias entre las que recuerda la de Patella, Dujón, Jenkins y Vericat. Recuerda que el primer arreo de hacienda lanar que vino del sur lo trajo él con los hermanos Daniel y Francisco Kelly de Hospitaleche, fundando don Santiago en la zona de Cabo Blanco el establecimiento ganadero "La Pluma", cuya dirección, pese a sus años, todavía ejerce. Nos habla del paulatino progreso que merced al tesón de los asturianos, mancomunados con los de otras nacionalidades, se fue registrando en esta zona, y recuerda con cariño a otros paisanos que años después vinieron a formar la legión de asturianos que poblaron la zona de Jaramillo, entre los que menciona a los señores Anselmo Fernández, Celestino Fernández, Francisco Menéndez, Baldomero Cimadevilla, Justo y Francisco Fernández y Severino Suárez.
    Don Santiago Ribaya contrajo matrimonio en Río Gallegos el 18 de agosto de 1910 con doña Silvia Muruzábal, que actualmente cuenta setenta años. También de origen español, doña Silvia fue una eficaz compañera y colaboradora de su esposo, como así madre ejemplar de un hogar del cual nacieron ocho hijos, los cuales brindaron a este anciano y simpático matrimonio trece nietos.
    Al poner fin a este artículo, obra de un periodista de tierra adentro que se encuentra identificado con la gente de trabajo, quiero hacer con la mención de don Santiago Ribaya justicia a todos aquellos españoles que como él contribuyeron al progreso del sur argentino y principalmente de esta zona dejando lo mejor de su existencia.

Cosmos Pando (director del periódico EL PUEBLO)
-del libro EL CAMPO DESEADO Y SU GENTE, Ediciones El Orden

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