domingo, 1 de febrero de 2015

EL CAMPO DESEADO Y SU GENTE/ ALGUNAS ESTANCIAS MENCIONADAS EN EL LIBRO

FELIX MARTINEZ Y FAMILIA, ESTANCIA LA PAVA

.Cada año eran muchas las estancias visitadas, entre ellas: El Pajonal de la familia Ramírez, San Ramón de Florencia Fon, La Estrella de Roberto Sahade, Las Violetas de Baldomero Lallana, La Aguada de Alejandro Manildo, Cerro Redondo de Suc. Berta Dujón de Burlotti,  El Chara de Enrique Julio Rodríguez, La Pluma de los hermanos Ribaya, Los Álamos de la familia Peláez (nunca olvidaré las meriendas con sándwiches de jamón crudo casero que aquí nos ofrecían), La Perilla de Alberto Calvo, La Buenos Aires de los hermanos Fernández, Campamento Real de Osvaldo Luna, estancia que tomó el nombre de un antiguo asentamiento aborigen del cacique Real o Rial que había existido allí antiguamente, La Armonía de Arturo Suárez, La Maruja de María Elvira Pedemonte, La Elvira de Pedemonte, Los Eucaliptos de la familia Glesener, La Aguada a Pique de Alberto Quintanal, Floradora de Guillermo Bain, Las Margaritas de la familia González, Fortitudo de Juan Jamieson, El Palenque de Andrés Gutiérrez, Cañadón del Rancho de José Estévez, Monte Verde de Pedro Kelly, San Marcos de Marcos Turcato, Frida de los hermanos Walker, La Pedrera de los hermanos Mac Ivor,  La Dorita de Celestino Fernández, El Pirámide de Máximo Díaz, El Bagual de Coco Díaz, La Angelita de Arturo Álvarez y Ángel Hevia, La Paloma y San Miguel de Alberto Ferreiro, La Covadonga de la familia Pérez,  Las Martinetas de Joaquín Fernández, Tipperary de Angus Bain,  La Aguada Grande de la familia Dürr, El Nahuel de Máximo Dürr,  La Trabajosa de la familia Kunlhe, La Escondida de la Suc. Julián  Álvarez, El Cuadro de Alberto Feijoó, Las Piedras de Suc. Hortensia Fernández, El Cóndor de José Mon,  El Moscoso de Baldomero Cimadevilla, La Julia de Nito Cimadevilla, San Juan de Juan Dufourg, La Aguada del Loro de Antonio Roscic, Tres Fontanas de Alejandro Galiment (como esta estancia está cercana a Deseado, mi padre  nos llevaba desde  muy chicos y era especial ir por la quinta de alfalfa hasta el manantial para tomar agua en un jarrito), El Arbolito de Zudaire, El Triunfo de Oscar Feijoó, María Clotilde de Mariano López, Dos Hermanos de Ignacio P. Fernández, El Sacrificio de Baldomero Vivar,  Piedra Negra de José Peláez, El Meridiano de Carlos Peláez,  Roca Blanca de hermanos Peláez, Bajo Grande de Felipe Vázquez, Bajo Pantano de Rufino Álvarez,  El Amanecer de Ojeda, El Caburé de hermanas Jammet, La Rosada de Arturo Cadario, Aguada del Japonés de Diego Nache, Tres Puntas de Suc. Pedro Fasioli, La Aurora de Rafael Wilson, Cerro Pancho de la familia Piccininni, La Golondrina de Olaf Fjell, La Leona de Pasarón,  Laguna Manantiales de Aniceto Naves, La Isabel de hermanos Martínez Mallada, Cerro Horqueta de Suc. Pedro García, Laguna Chica de Suc. Ángel Aguirre, Pirámides de Pablo Cicelli, Tres Cerros de familia Insúa, La Mancha Blanca de Santos Muruzabal, 8 de Julio de hermanos Muruzabal, Los Álamos de Ernesto Venditti, La Chaira de Alejandro Tirachini, Cerro Mojón de Norberto Jolly, La Enrriette de Pedro Jolly,  Cerro Moro de hermanos Camps, El Mosquito de familia Gómez, La Herradura de Miguel Iriarte, La Madrugada de Enrique García Jaunsarás, El Polvorín de Héctor Núñez al que le gustaba el té bien negro y dulce, por eso ponía en la taza dos saquitos y cinco cucharadas de azúcar,  La Central de Oscar González, La 36 de Emilio Fuentes, La Piperona de Suc. Ramón Álvarez,  La Porteña de Noriega, Santa Elena de David Bain, La Lechuza de la viuda de Ribaya, La Leona de Pasarón, El Palenque de Jacqueline  de Muruzabal, La Pingüin de Rómulo Fernández, El Negro de Pedro Jenkins, la  San Jorge  de Miguel Zeravica,  La Negrita   de Alfonso Ramos, La Rufina  de Tiburcio Apesteguía,  La Pava  de Martínez Ramos,  El Zorro de Guillermo Halliday, Chimen Aike de Manuel García, La Juanita de Julián Baztán, El Triunfo de Suc. Alberto Baztán y Santa María y La Argentina de Gumersindo González Díaz.
De las estancias de Julián Baztán y Gumersindo González Díaz se traía la hacienda en arreo hasta Las Heras, allí era embarcada en vagones del ferrocarril y transportada a Puerto Deseado. Para los hermanos menores era una fiesta acompañar el arreo desde el desembarcadero del ferrocarril hasta el potrero cercano al matadero.
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Muchas de estas estancias han cambiado de dueño. Yo las nombro con el nombre y el dueño de la época en que las recorríamos comprando hacienda que luego faenábamos en nuestro matadero para abastecer a la localidad, y eso ocurrió hasta 1976.



Fragmento del texto "Memorias con nombre y apellido", de Carlos Roberto Santos, en el libro EL CAMPO DESEADO Y SU GENTE

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